«No se requiere un giro sino un cambio de sentido.Muy profundo. Hay una humanidad dividida en dos, por encima y por debajo de las instituciones, partida en dos partes inconciliables en el modo de sentir y de ser, pero aún no a la hora de intervenir. Sin maniqueísmos es necesario señalar otro confín y distanciarnos respecto de la otra parte. Derecha e izquierda son fórmulas superficiales y vacías que no señalan este confín. La paz y la convivencia civil, nuestras banderas, no pueden ser una opción más, sino un principio absoluto que implica una concepción del mundo y de la existencia cotidiana. No una bandera y un ideal sino una práctica de vida. Si la parte de la humanidad hoy dominante volviese al estado natural con todas sus prótesis modernas, haría del asesinato y del control de sí mismo y del otro, la regla y la palanca del mundo. Nosotros debemos abolir toda continuidad con este lado inconciliable. Una internacional, otra palabra antigua que habría que abolir también pero a la que somos aficionados. No una organización formal sino un conjunto de mujeres y de hombres sin que importe la nacionalidad, la raza, la fe, la formación política o religiosa. Individuos pero no átomos que se encuentran y se reconocen casi instintivamente y entran en consonancia con la naturaleza. En nuestro microcosmos nos llamábamos compañeros con naturalidad, pero era un círculo cerrado y celoso. Ahora es un área sin confines. No tiene que vencer mañana sino trabajar cada día e invadir todo el terreno. Su objetivo es reinventar la vida en una época en la que se nos está privando de ella como nunca antes se había visto.» "Sin confines" |